El Modelo CLAUS

Entender a la persona, más allá del síntoma.

Una manera de entender a la persona dentro de su contexto, ordenando los factores que influyen en su bienestar emocional y orientando la intervención con claridad y coherencia.

¿Por qué un modelo propio?

Las personas no vivimos aisladas.

A menudo buscamos explicaciones simples para situaciones complejas. Pero nuestras emociones, conductas y dificultades están influidas por múltiples factores que interactúan entre sí. El Modelo CLAUS nace de la necesidad de entender esta complejidad de una manera estructurada y útil.

No se trata solo de preguntar «¿qué te pasa?», sino también:

  • 01¿Qué está manteniendo este malestar?
  • 02¿En qué contextos aparece?
  • 03¿Cómo afecta a las relaciones?
  • 04¿Qué factores de la historia personal pueden estar relacionados?

El triángulo CLAUS

Un mismo modelo, dos mundos.

Tanto en niños como en adultos, observamos cómo interactúan tres áreas fundamentales. Cuando alguna se ve afectada, a menudo las demás también lo notan.

La personaPensamientos, emociones y recursos
Las relacionesPareja, familia y amistades
El contexto vitalTrabajo, cambios y entorno
El niño o adolescenteEmociones, conducta y necesidades
La familiaComunicación y vínculos
La escuelaAprendizaje y relaciones
La base de todo La historia personal
Un mismo modelo, dos mundos. Cambia la vista para ver cómo se organiza según la persona.

La base del modelo

La historia personal lo sostiene todo.

El triángulo CLAUS se sostiene sobre una base fundamental: la historia personal. Las experiencias vividas, las relaciones importantes y las situaciones difíciles que hemos afrontado pueden influir en la manera en que interpretamos y gestionamos el presente.

Esto no significa que el pasado lo explique todo, pero sí que nos ayuda a comprender mejor algunos patrones y formas de funcionamiento. Por eso, cuando es relevante, integramos esta mirada dentro del proceso terapéutico.

Qué aporta

El Modelo CLAUS nos permite

  • Comprender la situación de manera global.
  • Evitar explicaciones simplistas.
  • Definir objetivos claros y compartidos.
  • Adaptar la intervención a cada persona.
  • Coordinar los diferentes entornos cuando es necesario.
  • Mantener una manera de trabajar coherente entre los profesionales.

Psicología con estructura, cercanía y criterio.

Entender qué está pasando es el primer paso para empezar a cambiar.